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Clínica de la Mujer

Menopausia
Osteoporosis
Artrosis de rodilla
Fibromialgia
Crisis en la edad madura
Jaquecas
Sofocos
Ulceras Venosas
Caída del Cabello



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Menopausia

 

La perimenopausia es un período o etapa de transición anterior al cese definitivo de la menstruación. Está caracterizada por cambios e irregularidades en los ciclos menstruales, los cuales se tornan progresivamente más leves y espaciados.

Comienza alrededor de los 45 años aproximadamente, puede durar de tres a cinco años y culmina cuando la mujer deja de menstruar por completo por agotamiento del funcionamiento ovárico y disminución importante de las hormonas sexuales. De una manera progresiva y paulatina, se produce un déficit de hormonas sexuales (estrógenos y progestágenos) y aparecen una serie de síntomas ligados a esa deficiencia hormonal, como sofocos, palpitaciones, depresión, insomnio, transpiración nocturna, cambios de humor, irritabilidad, vértigos y cefaleas.

La perimenopausia representa un período de transición entre la capacidad reproductiva y la menopausia. Este período ha sido identificado como el más dificultoso para la mujer por la naturaleza impredecible y errática de la declinación de la función ovárica.

La transición hacia la menopausia tiene una fuerte variación individual.

A lo largo de este proceso involutivo se producen una serie de fenómenos físicos, fisiológicos, psicológicos y sociales.


La caída de la función endocrina en la menopausia incluye otras
hormonas como la tiroides, las suprarrenales, la hormona de crecimiento, la melatonina y como consecuencia de esto, se enlentece el metabolismo. Entonces se observa una diferente localización del tejido graso, que se deposita en este momento en la zona abdominal y flancos, en mamas y zona posterior del cuello haciéndose difícil eliminarla.
 

La impresión de que es una etapa negativa aparece relacionada con el envejecimiento, cuya característica y presencia se asocia a ideas de deterioro y pérdida de roles, funciones y prestigio. También aparece el tema de la imagen corporal. El cuerpo adquiere así una dimensión simbólica cargada de significaciones culturales y sociales en torno a sus cambios y transformaciones biológicas. Con el aumento de peso aparecen sentimientos que merman la autoestima, no tanto por la forma corporal actual sino por el acercamiento a la imagen de mujer vieja.

La caída estrogénica que ocurre en la menopausia se asocia también a cambios psicológicos que afectan el estado de ánimo, producen pérdida de interés por actividades placenteras, adinamia, energía baja, desinterés por el sexo. Y por lo general, se realiza una evaluación retrospectiva crítica y profunda de la experiencia de vida, de la autobiografía.

Si bien constituye un período crítico para la mujer, están dadas las condiciones para que,  siguiendo una estrategia bien dirigida, pueda sacarse mucho beneficio de lo que a primera vista parece un conjunto de inconvenientes. Es en este momento en que la mujer puede realizar actividades que había postergado en función de la pareja, de la familia o de un trabajo.

La terapia de sustitución hormonal está indicada en algunas pacientes en quienes se den las circunstancias adecuadas para efectuarla.

Otros tratamientos para mitigar los síntomas, para mejorar la imagen y para prevenir la aparición de los signos del envejecimiento son: los fitoestrógenos, la terapia biológica, la quelación, terapia con otras hormonas que no sean estrógenos,  antidepresivos, medicina orthomolecular y todas las opciones que brinda la medicina estética.

 

 

 

Osteoporosis

 

Es la lesión atrófica más común del hueso. .La reducción de la masa ósea produce un deterioro del esqueleto que tiene un alto riesgo de sufrir fracturas, especialmente de la cadera, la columna y la muñeca.


 

 

El pico  de masa ósea se alcanza a los 25 años. La pérdida es lenta y gradual en ambos sexos, aunque predomina en la mujer, luego de la menopausia.

En enfermedades de malabsorción, diabetes, hiperparatiroidismo, artritis reumatoidea, acromegalia y otros trastornos hormonales también se observa la aparición de osteoporosis.
 
En esta patología la  pérdida de calcio es mayor que la absorción del mismo,  lo que produce un desbalance y el esqueleto pobre en calcio, se vuelve quebradizo
 
En cuanto a los síntomas, se caracteriza por dolores óseos generalizados, especialmente a lo largo de la columna vertebral, zona interescapular y se acentúan luego de permanecer largo tiempo de pie. A veces se producen contracturas musculares y  fenómenos de artrosis en las pequeñas articulaciones.
Una piel seca y la acentuación de la cifosis dorsal acompañan estos síntomas. Además, la altura del tronco disminuye a consecuencia del colapso de algunas vértebras dorsales.
 
La densitometría es el método más fidedigno para realizar el diagnóstico de osteoporosis.
En la radiografía se observa una mayor transparencia y delgadez de las    estructuras óseas.
 
El hueso es un tejido vivo que se encuentra en permanente actividad. De manera, que la osteoporosis es una enfermedad que se puede prevenir y tratar.
 
Una buena alimentación, rica en calcio y la actividad física juegan un rol importante de la prevención. Una vez instalada la patología puede tratarse haciendo un cambio en el estilo de vida, realizando terapias de revitalización y en los casos indicados, el uso de medicación específica para revertir el proceso o por lo menos retrasarlo.

La quelación elimina el calcio circulante con lo que se estimula la paratiroides que a su vez produce mayor cantidad de calcio que se localizará en los huesos. Las personas que realizan quelación muestran cambios importantes en la densitometría ósea sin tener que acudir a la suplementación de este mineral.
 

Artrosis de Rodilla

 

La artrosis de rodilla es una enfermedad degenerativa de la articulación, caracterizada por el desgaste progresivo del cartílago articular que provoca dolor, rigidez y deformidad. Afecta a personas mayores de 45 años, tanto a hombres como a mujeres pero en ellas el comienzo es más temprano.
 

El cartílago articular es una capa que cubre la superficie de la articulación, y que tiene la funcion de servir como amortiguador disminuyendo la fricción o roce cuando se mueve la pierna.
 

La rodilla es muy vulnerable porque carga la mayor parte del peso corporal, siendo una articulación muy expuesta a la progresión de la artrosis ya que a la sobrecarga se le suman los traumas, alteraciones biomecánicas, la herencia, el sobrepeso y las infecciones.
 

Al igual que en otras articulaciones se produce un adelgazamiento del cartílago articular, haciéndose la superficie articular rugosa con lesiones del cartílago y desapareciendo éste en forma total o parcial. La movilidad de la rodilla suele ser muy dolorosa, sobretodo en estadios avanzados con claudicación de la marcha que evoluciona hacia la deformidad de la articulación. El proceso de la artrosis suele ser progresivo, pero puede detenerse o incluso revertirse.
 

Es muy importante el sobrepeso como factor desencadenante de la artrosis de rodilla. Las personas que tienen un sobrepeso de un 20% tienen de 7-10 veces más riesgo de padecer artrosis de rodilla.

El paciente se queja de rigidez, especialmente en la mañana al pararse o al quedarse mucho tiempo sentado. Lo más importante es el dolor, que se incrementa al permanecer mucho tiempo de pie o al subir y bajar escaleras.
 

Tratamiento:
 

El tratamiento consiste en técnicas de rehabilitación, que se dirigen a prevenir la disfunción, intentando iniciar la terapia antes de que aparezca la incapacidad para que no aumente la gravedad y duración de los síntomas, como la inflamación y dolor, la atrofia muscular, la deformación de la articulación y la limitación del movimiento con claudicación de la marcha.


Los analgésicos, antiinflamatorios, glucosamina, condroitin sulfato, terapia neural con procaína, celuloterapia, medicina orthomolecular, ozonoterapia y plasma rico en plaquetas son también pilares en el tratamiento de esta patología.


El plasma rico en plaquetas contiene factores de crecimiento que una vez inyectados en la articulación de la rodilla estimulan la producción de colágeno y fibroblastos recomponiendo el cartílago desgastado o lesionado.

 


Fibromialgia

 

Es un síndrome de dolor crónico difuso del sistema musculoesquelético sin datos convincentes de patología en ellos. Se inicia generalmente en un punto muy definido, como la zona lumbar o cervical y evoluciona hacia un dolor generalizado en un plazo que oscila entre meses o años.

Junto al dolor se observa fatiga, cefaleas o migrañas, trastornos del sueño, hipotensión, ansiedad, depresión.

Puede presentarse junto con artrosis, artritis reumatoidea y patologías autoinmunes.

La persistencia del dolor puede contribuir a que el paciente evite movilizarse, al aislamiento personal, debilitamiento progresivo e incapacidad creciente.

Las hipótesis sobre su etiología son:
 

  • Preocupación excesivamente alta hacia los síntomas corporales.

  • Disminución del umbral de tolerancia al dolor.

  • Alteración de los mecanismos neurales implicados en la transmisión del dolor.

 

El hecho de que el dolor sea tan difuso, junto a la observación de que los pacientes afectados tienden a demostrar niveles bajos de dolor y que su padecimiento no arroje ninguna prueba específica de laboratorio, aunque a veces pueden hallarse niveles bajos de cortisol en orina y disminución de la serotonina, hace muy difícil el diagnóstico de fibromialgia.

Las repercusiones de esta patología sobre la vida familiar, laboral y social del paciente son generalmente muy importantes, más aún cuando los medios terapéuticos no han demostrado eficacia alguna.

Debido a la diversidad de síntomas, el tratamiento es multidisciplinario.

El ejercicio físico es uno de los pilares del tratamiento. Cuando es aeróbico potencia la liberación de opioides que  favorecen la disminución del dolor y produce bienestar general. Antidepresivos, analgésicos, anticonvulsivantes y otras medicaciones son usadas para paliar los síntomas.

Una terapia que va adquiriendo cada vez más importancia es la de la quelación, ya que los pacientes manifiestan una reducción de los síntomas a las pocas semanas de haber comenzado el tratamiento.
 

 

Crisis en la edad madura
 

Entre los 40 y 50 años hay un período de transición que puede resultar especialmente crítico para la persona que tiene que hacer frente a numerosos cambios personales, profesionales y sociales, previstos o no. En ese momento pueden surgir sentimientos de pérdida de la juventud. Aparecen los primeros signos de declive físico, la percepción de envejecer, la constatación de ser vulnerable a raíz de la enfermedad o muerte de algún familiar o amigo, el crecimiento y la progresiva autonomía de los hijos, la necesidad de equilibrar la balanza entre la vida profesional y la personal.

 Es una época en la cual la persona valora sus objetivos, sus logros y sus compromisos. Los deberes familiares se perpetúan, las relaciones matrimoniales o de pareja se han deteriorado o estancado, las obligaciones laborales son poco o nada satisfactorias.

Entonces se piensa que la vida no es lo que uno había deseado o proyectado y esta situación puede llevarlo a plantear la necesidad de un cambio para recuperar la juventud perdida y aprovechar lo que algunos consideran la última oportunidad.

Ante tal vivencia hay personas que se atreven a realizar el cambio, equivocándose o no, sin medir las consecuencias, y otras se sumen en la insatisfacción, el stress crónico y la depresión, con todos sus trastornos psíquicos y orgánicos.

Existen estrategias para no naufragar en cavilaciones que muchas veces no tienen respuestas.

Obviamente lo primero que hay que descartar son las patologías que tienen como uno de los síntomas a la depresión.

Abordaje multidimensional:
 

  • Diversas técnicas de relajación adaptadas a cada paciente y sus circunstancias. Estas se basan en la relajación muscular y combinación de respiraciones profundas.

  • Técnicas cognitivas que utilizan una serie de métodos psicológicos que enseñan a reestructurar el pensamiento. ( de ideas negativas a pensamientos positivos)

  • El masaje, la meditación y la hipnosis también tienen buenos resultados en el stress crónico.

  • Farmacología específica como ansiolíticos, antidepresivos y hormonas.

  • La terapia biológica, celuloterapia, medicina ortomolecular y la quelación son las técnicas más modernas para tratar estos tipos de trastornos, mitigando los síntomas y mejorando la calidad de vida del paciente.
     

 

 Jaqueca


La jaqueca es un padecimiento heredo-familiar a menudo comenzando en la pubertad, caracterizado por cefaleas paroxísticas, en general hemicraneales. Afecta preferentemente a las mujeres y se debe a espasmos de los vasos encefálicos que primero se contraen y luego se dilatan dolorosamente y a un proceso inflamatorio producido por este trastorno.

 


El acceso de jaqueca es provocado por diversas causas como la menstruación, el mareo producido por viaje en auto, insomnio, cambios atmosféricos, excesos de alcohol y comida, fatiga, luz brillante.
Generalmente se acompañan de náuseas, fotofobia, irritabilidad, depresión, inapetencia. Los trastornos sensitivos que aparecen con estas cefaleas son parestesias o adormecimiento de una mano, pie o mitad facial; los motores, pueden ser una sensación de debilidad hemilateral con dificultad para tragar o afasia momentánea.
El paciente prefiere permanecer en lugares oscuros y sin ruidos.
El dolor es continuo, muchas veces pulsátil, comienza antes del mediodía, localizado en las regiones frontal, ocular o temporal. Su intensidad aumenta poco a poco hasta que se vuelve insoportable y persiste durante horas.
La cefalea tipo tensional, también más frecuente en mujeres, estaría ligada a la contractura de la musculatura cefálica posterior y nuca (malas posturas, stress, falta de actividad física) y a veces puede ser tan intensa que incapacita al paciente en el desempeño de su vida cotidiana.

Nuestras propuestas para mitigar el dolor o eliminarlo totalmente se basan primeramente en la práctica de ejercicios aeróbicos durante la etapa de desaparición de los síntomas, medicina orthomolecular, en especial la quelación, como desintoxicación y eliminación de las moléculas ( citoquinas) que se producen con las crisis de dolor y medicación específica para el tipo cefalea que presenta el paciente.

 

Sofocos

 

Es el síntoma más significativo en la menopausia que determina un deterioro en la calidad de vida de la mujer. Se describe como una oleada de calor intenso que se extiende desde el torso hacia la cara y se acompaña generalmente de enroje-cimiento cutáneo y trans-piración producida por una vaso dilatación brusca. Tras él puede aparecer una sensación de escalofrío consecuencia de la caída de la temperatura corporal. La sudoración nocturna es una de las características desagradables que puede originar insomnio o múltiples despertares.
El déficit estrogénico es la causa de estos calores. Se trata de una disfunción del sistema nervioso central, más específicamente del hipotálamo, que incluye una alteración del funcionamiento del centro termorregulador.
A veces se relaciona con actitudes negativas frente al envejecimiento o la menopausia. Parece que esta sintomatología tiene 2 componentes, el propio de los sofocos por falla ovárica y la forma en que éste es vivido por las mujeres, siendo mejor soportados por aquellas que presentan un buen ajuste psicológico. Hay gran variación individual en la aparición de este síntoma. Se piensa que las mujeres que han tenido menstruaciones dolorosas son propensas a presentar sofocos durante la menopausia.
Sin embargo no todas las mujeres los padecen.
 
El tratamiento va a depender de cada mujer en particular. Hay pacientes que responden bien a la sustitución hormonal (estrógenos) otras, que no los toleran, pueden recurrir a los fitoestrógenos, ansiolíticos o a la medicina orthomolecular que permite mitigar los síntomas y revitalizar el funcionamiento de los órganos involucrados en el climaterio.

 

Ulceras Venosas

 

La ulcera varicosa o úlcera venosa es una complicación severa de la mala circulación de la sangre en las venas. Se caracteriza por una pérdida de sustancia cutánea que afecta tanto a la dermis media como a la profunda; es de carácter crónico y se observa en las extremidades inferiores afectadas por varices. No todas las úlceras son venosas. Se reconocen otras causas como las arteriales, neurológicas, traumáticas. Cada una tiene su tratamiento específico, de ahí la importancia de la consulta precoz para establecer la terapia correcta y controlar su evolución. Esta patología tiende a recidivar, por lo que se necesitarán controles regulares. La causa es el estancamiento (éstasis) de sangre venosa en las varices y la mala oxigenación de las células que ello comporta, lo que provoca un deterioro progresivo de las mismas. La piel adopta un color ocre y un aspecto abigarrado, generalmente eccematoso, aunque a veces la úlcera está recubierta por una costra necrótica negruzca. La lesión, que suele extenderse por toda la extremidad, suele ser dolorosa y la sobreinfección es muy frecuente.

 Su tratamiento radica en una buena higiene de la zona afectada, en administrar  medicamentos específicos, escleroterapia (inyecciones), espumas esclerosantes, vendajes y con plasma rico en plaquetas con factores de crecimiento, da excelentes resultados, con un rápido alivio del dolor, mejoría de la circulación y cicatrización de la úlcera.

El tratamiento coadyuvante consiste en dejar el miembro afectado en reposo y en una posición elevada para favorecer la circulación de retorno, limpiar localmente la zona y administrar antibióticos en caso de infección. Si esto no es suficiente deberá recurrirse a la cirugía venosa y al trasplante cutáneo cuando la úlcera es muy extensa o no se cura.


Caída del Cabello

 

El problema de la alopecia preocupa a personas de ambos sexos y a cualquier edad. Especialmente las mujeres dan mucha importancia a la calidad, corte y aspecto del pelo. Aparte de la caída del cabello por causas androgénicas, existen otras formas de alopecia de diversos orígenes: traumatismos, anemia, cirugías, tratamientos médicos, oncológicos, hipotiroidismo, stress.
 

Las principales técnicas quirúrgicas adoptadas para resolver este problema, como el auto-transplante, múltiples escisiones para reducir el área alopécica, expansión cutánea, etc. presuponen un trabajo de equipo, una adecuada área donante, posibles infecciones o retracciones cicatrizales.
 

 

 

 







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